El terrorismo financiero y farmacéutico
Por
Tino Santander Joo
El cartel bancario y el monopolio farmacéutico se han convertido en el nuevo senderismo, pues aterrorizan a millones de familias con cobranzas coactivas y con el alza escandalosa del precio de las medicinas en plena crisis del COVID 19. Si el terrorismo sanguinario de Sendero Luminoso produjo más de 60 mil muertos hace 20 años, estos grupos de poder empresarial pueden matar ahora a más peruanos de hambre y enfermedad, porque la mayoría no tiene empleo ni ingresos y no puede pagar sus deudas ni alimentarse, ni afrontar sus gastos de salud. Además, los que han logrado conservar sus puestos, han tenido que aceptar que les rebajen hasta en 50% sus sueldos.
La banca y el sector farmacéutico están creando, con su desmedido afán de lucro, el ambiente propicio para que estalle la violencia en el país. La gente comienza a organizarse para resistir los abusos. En el Cusco se ha organizado la Asociación de Deudores, que otros grupos similares replican en diversas regiones. Estas asociaciones persiguen dos objetivos 1.- La condonación de los intereses. 2.- La prórroga de los pagos. Las asociaciones anuncian “vamos a pasar a la acción” y que “no nos queda otro camino para defendernos y salvar las vidas de nuestras familias”.
Jessica Lechuga, una mujer de coraje, reúne con su liderazgo a miles cusqueños en la Asociación de Deudores del Cusco, mientras el economista Diego Guevara, lidera la Asociación de Deudores que funciona en Lima. Por otra parte, la coordinadora del “Comité de Lucha” contra el monopolio de las farmacias, la dirige José Laban, quien anuncia “la movilización de mi grupo empieza en los conos contra el MEF y el Ministerio de Salud”. A esas instituciones las identifica como “cómplices de los precios abusivos”. Afirma que “el gobierno debe romper los monopolios y decretar la libre competencia, como sucede en todo el mundo, para que bajen las medicinas”. Quieren actuar directamente contra lo que identifican como “el terrorismo de los bancos y las farmacias”.
Los líderes de estos nuevos movimientos son personajes ajenos al ambiente político y al comentario de la prensa tradicional. Ellos se ubican y comparten los problemas cotidianos de la gente. Denuncian enérgicamente a los políticos de derecha e izquierda, al gobierno, al parlamento y a la prensa oficialista porque “son parte de la misma burbuja cómplice e inútil que de nada sirve”. Sus dirigentes están en los lugares donde se organiza lo que ellos llaman “la resistencia” y plantean “que sea como en Alemania, Italia, España y los Estados Unidos, donde los ricos pagan más impuestos y los gobiernos apoyan a millones que han perdido su trabajo”. “En el Perú – dicen – la ayuda la reciben preferentemente los grandes empresarios agrupados en la CONFIEP” denuncian al gobierno que “acaba de aumentar a 68 mil millones de soles el apoyo a esos grupos”. Y señalan que “lo que llega los programas sociales es mucho menor y deja en el abandono a millones de personas”.
Esos peruanos no quieren morir en las condiciones en las que ven morirse a los loretanos abandonados por el gobierno. Sienten ese peligro y se dan cuenta de que a las elites dominantes no les importa lo que ellos sufren. Son los que constituyen la gran reserva social, productora y cultural de nuestra nación. Ahora están listos para combatir por su supervivencia y salvarse del desempleo y del hambre. Los peruanos tenemos esperanza, porque vienen tiempos de grandes cambios.
